Puedo viajar a través de mis huesos, ver la luz en una esquina mugrienta y misteriosa, envolviendo la escena con un fino manto de miedo.
Nada queda al despertar, si la gente grita cuando río, soy un payaso sangrante y me muero por una sonrisa. Vengo del hoyo, del hoyo que hay en mi tierra donde nacen las raices de una nueva experiencia.
La luz ha cambiado, sé que estoy lejos, me muero por estar lejos, por tropezar con mis propios demonios en un callejón, una botella de tequila y mil mariachis tocando en el funeral de esta noche.
Sirenas y una carrera, polvo en mis manos, sangre en mis botas. Luces, sombras, calles.
Estoy solo.
¿Y ahora qué vamos a hacer; y ahora qué?