Hoy he estado donde nunca había estado. Colgando del pecho del muerto. Bombeando sangre que no es la mía.
Sólo soy el reflejo de cada acto ante Dios. Un sorbo de absenta, encerrado en un mundo monocromo, donde tres vidas cuelgan del paragolpes de mi camioneta.
Nada mas que silencio a mi alrededor. El ruido es necio.Dios obra.
Hoy peso veintiún gramos.
¿Cuanto cabe en veintiún gramos?
El mundo.
Un viaje a lo desconocido, en el que las palabras son el mejor transporte.
2.09.2009
2.08.2009
2.06.2009
Luz.
Miro mas allá del horizonte, de la ultima piedra de este acantilado. El sol brilla majestuoso sobre las montañas, destinos infinitos se abren frente a mis ojos, un manto dorado cubre las llanuras.
Cae un barrote por el precipicio. La jaula se tambalea, está vieja y oxidada. Exploto como una nova e ilumino el camino.
No pienses, vuela. Los minutos se agotan.
Quiero encontrarte. Donde quiera que estés.
Harto de repetir el mismo nombre durante mares, de pensar en su cara y perder el equilibrio.
Quiero encontrarte. Como sea que te escribas.
Cae un barrote por el precipicio. La jaula se tambalea, está vieja y oxidada. Exploto como una nova e ilumino el camino.
No pienses, vuela. Los minutos se agotan.
Quiero encontrarte. Donde quiera que estés.
Harto de repetir el mismo nombre durante mares, de pensar en su cara y perder el equilibrio.
Quiero encontrarte. Como sea que te escribas.
Treacherous night.
Es de noche, la luna se refleja enigmática sobre las aguas, pequeñas olas se rompen en un chisporroteo suave. La quilla corta las aguas en un ritual místico.
El Dorado de los Mares, nos dijeron. Los mejores puertos, nos juraron.
Recuerdo como mis hombres perdieron la piel uno a uno, como fueron degollados y mutilados salvajemente nada más entrar a la taberna aquella noche, recuerdo los tiros, el humo, el olor a pólvora y la carrera entre callejones.
Recuerdo al pequeño Lu sesgar furiosamente las entrañas de los traidores. En mi cabeza resuena cada noche su grito desgarrado por una venganza.
Dos mil lunas despues, mi mente sigue anclada a aquella noche, a aquella traición.
El Dorado de los Mares, nos dijeron. Los mejores puertos, nos juraron.
Recuerdo como mis hombres perdieron la piel uno a uno, como fueron degollados y mutilados salvajemente nada más entrar a la taberna aquella noche, recuerdo los tiros, el humo, el olor a pólvora y la carrera entre callejones.
Recuerdo al pequeño Lu sesgar furiosamente las entrañas de los traidores. En mi cabeza resuena cada noche su grito desgarrado por una venganza.
Dos mil lunas despues, mi mente sigue anclada a aquella noche, a aquella traición.
2.05.2009
El Kitapena.
Impulsos. Espasmódicos aullidos de mi alma a Dios. Silencio, un silbido en mi oído y un golpe seco.
Mil esqueletos saludan al sol, firmes como cada día, en formación.
La lluvia del último siglo ha desgastado sus huesos, sus fusiles no disparan.
Quiero montar en un Jeep y atropellarlos a todos, sentir sus huesos desquebrajándose contra el capó, sus craneos estampándose contra la luna delantera, sus mandíbulas desencajadas sonrientes, esparcidas a ambos lados de mi furia.
Conducir cegado hasta el acantilado y lanzarme al vacío.
Hoy soy una bomba.
Mil esqueletos saludan al sol, firmes como cada día, en formación.
La lluvia del último siglo ha desgastado sus huesos, sus fusiles no disparan.
Quiero montar en un Jeep y atropellarlos a todos, sentir sus huesos desquebrajándose contra el capó, sus craneos estampándose contra la luna delantera, sus mandíbulas desencajadas sonrientes, esparcidas a ambos lados de mi furia.
Conducir cegado hasta el acantilado y lanzarme al vacío.
Hoy soy una bomba.
Long way.
Millas, mas de un millón.
Un paso, dos. Y al tercero el infinito. Se desdibuja el mundo, dos agujas atraviesan rítmicamente mi carne y mi alma, van, y vienen, manchando el cordel con mi sangre.
-Es una herida grande chico, ¿cómo te la has echo?.
Tú cose. Tú siempre tan enigmático, tan callado. Inexorable. Tic, tac.
Necesito morfina.
Un paso, dos. Y al tercero el infinito. Se desdibuja el mundo, dos agujas atraviesan rítmicamente mi carne y mi alma, van, y vienen, manchando el cordel con mi sangre.
-Es una herida grande chico, ¿cómo te la has echo?.
Tú cose. Tú siempre tan enigmático, tan callado. Inexorable. Tic, tac.
Necesito morfina.
2.02.2009
K'an.
Mi partida será literal. Cuando ponga el primer pie fuera de este lugar mi partiré. Mil nudos serán desatados, soltando con ellos el tesoro que protegen, unido a mi ser.
Abandonaré el amor a un paso. A dos palabras. El sufrimiento, es la debilidad abandonando el cuerpo. Basta. No quiero soñar mas contigo.
Estoy al borde, con los dedos sujetando la cuerda que deshace todos los nudos, y el pensamiento proyectado hacia lo abismal.
Dos palabras. Solo necesito eso.
Abandonaré el amor a un paso. A dos palabras. El sufrimiento, es la debilidad abandonando el cuerpo. Basta. No quiero soñar mas contigo.
Estoy al borde, con los dedos sujetando la cuerda que deshace todos los nudos, y el pensamiento proyectado hacia lo abismal.
Dos palabras. Solo necesito eso.
2.01.2009
Jataka
Paso lento, firme, decidido; sobre la senda del atman donde el polvo de tierra ennegrece mis cordones, mi calzado se desdibuja sobre el camino y me fundo con la tierra. Tras mis pasos no hay huella, hay recuerdo; no hay marca física, hay un olor distinto en el camino andado.
Cae la noche, busco un refugio en el camino donde guarecerme; quizas cueva, quizas cabaña. Una hoguera me despierta, calienta mis musculos adormecidos, la danza sensual de las llamas me abstrae.
En mi iluminación hay un reflejo, desde los ecos mas antiguos. Veo a Jesús, veo sangre sarracena bañando mis manos despues de más de mil años. Me observas pincel en mano; eras tan joven...
Desconozco cuando me libraré de mi samsara, solo sé que mi cráneo volverá a exponerse sin miedo al sol.
Cae la noche, busco un refugio en el camino donde guarecerme; quizas cueva, quizas cabaña. Una hoguera me despierta, calienta mis musculos adormecidos, la danza sensual de las llamas me abstrae.
En mi iluminación hay un reflejo, desde los ecos mas antiguos. Veo a Jesús, veo sangre sarracena bañando mis manos despues de más de mil años. Me observas pincel en mano; eras tan joven...
Desconozco cuando me libraré de mi samsara, solo sé que mi cráneo volverá a exponerse sin miedo al sol.
Seco.
Trato de mantenerme estoicamente ante más de mil días. Me arremolino y lanzo furiosas olas cada vez que traiciono a mi voluntad. Me licué, vivo en un desierto de sal donde la carne de mis pies descalzos se deshace a cada paso.
Y sé que es hora de andar...
Y sé que es hora de andar...
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